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Financias un coche y acabas pagando también el seguro con intereses: anulamos el préstamo de Esther

  • 31 de Julio de 2026

 El problema llega cuando el coste real de esa financiación no era tan claro como parecía.

Eso es precisamente lo que le ocurrió a Esther. Una reciente sentencia de la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Pamplona/Iruña ha estimado íntegramente su demanda y ha declarado nulo el préstamo que había contratado para financiar la compra de su vehículo.

Un coche de 14.190 euros… y una financiación con sorpresa

Esther contrató en mayo de 2019 la financiación para comprar un vehículo a través del concesionario. Sobre el papel, la operación indicaba un TIN del 5,99 % y una TAE del 7,47 %.

Pero al mirar la financiación con lupa —que es donde suelen empezar las sorpresas— aparecían otros conceptos. Entre ellos, una comisión de apertura del 3,95 % y un seguro de prima única de 946,33 euros.

Y aquí está una de las claves: esos gastos también se financiaban. Es decir, Esther no solo pagaba intereses por el dinero destinado al coche, sino también por determinados costes añadidos a la operación.

De hecho, la sentencia recoge que la prima del seguro, junto con su correspondiente comisión, suponía 983,71 euros financiados, que terminarían convirtiéndose en 1.206,69 euros a pagar.

Todo firmado prácticamente de una vez

El juzgado presta especial atención a cómo se realizó la contratación. La documentación del préstamo, la información precontractual, el seguro y el resto de documentos fueron firmados digitalmente en una misma unidad de acto.

Dicho de una forma menos jurídica: muchos documentos, muchas firmas y muy poco tiempo para preguntarse tranquilamente cuánto iba a costar realmente aquello.

La sentencia considera que no quedó acreditado que Esther hubiera recibido la información con suficiente antelación para poder comprender el coste real de la financiación, estudiar otras alternativas y decidir con pleno conocimiento de causa.

Además, la documentación generaba la apariencia de que el precio del vehículo, el seguro y la comisión de apertura formaban parte de una misma operación. Para el juzgado, tampoco quedó acreditado que el seguro hubiera sido realmente elegido con libertad por la consumidora.

La TAE puede no contar toda la historia

Este punto es especialmente importante para cualquier persona que haya financiado un coche.

La cuestión no consiste únicamente en mirar el porcentaje de TAE escrito en el contrato. Hay que comprobar qué gastos se incluyeron en la financiación, cuáles generaron intereses y qué información recibió realmente el consumidor antes de firmar.

En el caso de Esther, el juzgado concluye que no existió la transparencia necesaria para que pudiera conocer el coste real de la financiación y compararlo con otras alternativas.

La sentencia llega a calificar la actuación de la entidad como una “práctica abusiva”, al aumentar el coste mediante la financiación de conceptos como la comisión de apertura y el seguro sin haber informado previamente de forma suficientemente clara del coste real de la operación.

Resultado: préstamo anulado

La consecuencia es contundente: el juzgado declara la nulidad del contrato de préstamo.

Esther únicamente debe devolver el importe realmente prestado para adquirir el vehículo, fijado por la sentencia en 13.900 euros, con los intereses legales correspondientes.

Si el banco ha percibido cantidades por encima de lo que corresponda tras realizar las cuentas, tendrá que restituir a Esther lo cobrado en exceso. Además, la sentencia impone las costas judiciales a la entidad demandada.

¿Financiaste tu coche en un concesionario? Revisa el contrato

Y ahora viene la pregunta importante: ¿sabes realmente qué estás pagando en tu préstamo del coche?

Porque puedes llevar años abonando religiosamente cada mensualidad —puntualidad británica incluida— y no haberte dado cuenta de que dentro de la financiación se incorporaron un seguro, una comisión de apertura u otros gastos que también están generando intereses.

No significa que todos los préstamos para comprar vehículos sean anulables. Pero contratos como el de Esther demuestran que merece la pena revisar cómo se comercializó la financiación y qué información se facilitó antes de firmar.

En RBN Reclamaciones Bancarias estamos especializados en analizar préstamos y financiaciones contratadas por consumidores y en reclamar frente a bancos y financieras cuando existen motivos para hacerlo.

Si compraste un coche financiado, especialmente a través de un concesionario, envíanos tu contrato para estudiar tu caso. Puede que aquella financiación que parecía tan cómoda al salir del concesionario esconda bastante más de lo que te contaron.